Buscás y buscás en el fondo de la porquería, con tus dedos contaminados por la mugre de tu vida. Vas ensuciando los recuerdos con angustia, sacándoles la esencia de un tiempo lejano.
No sé qué carajo buscás cada vez que venís. Parecés masoquista, piba.
Un tanteo sin intenciones logró llegar al costado, encontrando la manzana podrida, ahora llena de gusanos. Es la maldita raíz de todo este estrés innecesario. No debería haber duda en sacarte pero... sin eso ¿qué sos? Más incompleta aún. Dejalo ahí, donde estaba. Algún día, si tenés paciencia y fe, van a quedar las sobras de ese cadáver de fruta muerta.