¿Cuántas veces me choque con la pared y solamente pensé que era un colchón incomodo? ¿Cuántas veces me quebré y me convencí que era un simple moretón? ¿Cuántas veces baje el volumen de mis gritos en la almohada? ¿Cuántas veces me obligue a salvarme de mi otro yo?
Espero que puedas escapar de la jaula porque a mí no me dejan volver.