Veni, sentate. Explicame el porque y el para qué de las cosas sin ponerte triste. Explicame el para quién, pero vos no contas. Veni y decime para qué uno es feliz si no lo puede compartir con nadie. Pensalo bien y contestame si también vale la pena compartir la tristeza aunque sea la más absurda.
Andate, no te lo dicen pero lo demuestran.