Te animaste a hablar aunque tenías miedo de que tirara abajo tus historias.
Te dejé hablar y escuché tus anhelos y tus angustias, tus rarezas y tus estereotipos. Te dejé hablar y vi tus ojos brillar al hablar de tus pasiones. Te dejé hablar y sentí toda la confianza que irradiabas hacia mí. Te dejé hablar y noté como cambiabas el tono al hablar de algo que te disgustaba o de algo que fascinaba. Te dejé hablar pero vos no a mí y cuando desapareci lo que no me pudiste perdonar fue que te quedarás sin ser escuchado.